EL CAMINO
DE LA ADOPCIÓN

Un reportaje multimedia sobre la adopción en Galicia

Según la RAE, el término adoptar significa tomar legalmente en condición de hijo al que no lo es biológicamente.

Sin embargo, Olalla Castiñeiras, trabajadora social de la sección de adopción especial en la Fundación Meniños, define la adopción como “una herramienta de protección del menor, para que los niños cumplan su derecho a vivir en familia”.

Las palabras adoptar y acoger no son sinónimas. En la adopción son los padres los que tienen la tutela, guardia y custodia del menor, mientras que el acogimiento, la custodia es obtenida por la familia, pero la tutela la posee la administración. A su vez, existe la expresión acogimiento preadoptivo, que se recoge en la ley de Protección de Infancia y Adolescencia (2015), como “guarda con finalidad de adopción”.

Pero ¿todo niño es susceptible de ser adoptado?

Mamen García, presidenta de las ECAI (Entidades Colaboradoras de Adopción Internacional) ADECOP y PIAO, manifiesta que “no todos los niños pueden ser adoptados” y que para ello es necesario que se cumplan una serie de circunstancias.

LA ADOPCIÓN NO ES LA PRIMERA VÍA 

La adopción habitualmente es vista como un “plan b” para quienes no pueden ser padres por otros métodos. A la vista está que no es necesario tener problemas de fertilidad para adoptar, pero es lo que sucede en la mayoría de los casos.

Ahora bien, hay personas que deciden adoptar por agrandar la familia. Matthew Alexander Nielson llegó a España con 6 años, después de ser adoptado mediante el proceso norteamericano de adopción por huerfanidad. Sus padres ya tenían dos hijos y decidieron adoptar. “Queríamos tener un hijo por un método diferente al convencional”, manifiestan.

TIPOS DE ADOPCIÓN 

La adopción es el vínculo filial creado por el derecho. De esta forma, se reconocen y regulan tres tipos de adopción: simple, plena e internacional.

En la primera, se transfiere la patria potestad y la custodia personal. Es aquella que reconoce al menor como hijo legítimo del adoptante y el adoptado no tiene vínculo alguno con las personas que lo adoptan. Por su lado, la adopción plena se ajusta a promover, garantizar y proteger los derechos del niño. Así, el adoptado cuenta con los mismos derechos y deberes que un hijo consanguíneo y debe llevar los apellidos de la o las personas que lo adoptan.

En relación con la adopción internacional, la solicitud se presenta por personas de distinta nacionalidad pero que tienen residencia ocasional o permanente en el país de origen. Este tipo de adopción tiene como objetivo incorporar a un menor en una familia que no se puede encontrar en su propio país de procedencia.

 

En España sí pueden adoptar parejas homosexuales. También, familias monoparentales. Al contrario, las parejas homosexuales no siempre logran adoptar en un país extranjero. Es importante informarse bien sobre los diversos países.

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REQUISITOS BÁSICOS PARA ADOPTAR

Los trámites para adoptar no siempre son fáciles y conllevan tiempo. No obstante requisitos básicos que se deben cumplir para adoptar a un menor son comunes en todo el territorio español y se encuentran recogidos en el artículo 175 del Código Civil.

Hay que tener en cuenta que, si se adopta a un grupo de hermanos o menores como necesidades especiales, el tiempo de espera será menor. Además, la separación o divorcio de la pareja, no impedirá que se pueda promover una adopción conjunta. Solamente si el adoptante fallece, el adoptado podrá tener una nueva oportunidad de adopción.

LA CAPACIDAD ECONÓMICA ES CLAVE PARA ADOPTAR

El concepto de capacidad económica está muy presente en todo momento a la hora de adoptar. En lo que se refiere a la adopción nacional el coste es cero, pero los baremos económicos que se plantean no son los adecuados ni están recogidos por ley. Se calcula que una familia que quiera adoptar debe tener ahorrado un dinero al mes, para que el niño pueda vivir en unas condiciones dignas. Además, los adoptantes deberán disponer de una casa con una habitación propia para el menor y unos recursos económicos estables y suficientes.

Por eso, Sandra Gómez, psicóloga de la Fundación Meniños, afirma que “adoptar no es accesible para todo el mundo”.

Sin embargo, todo esto depende de la delegación en la que se realice la adopción. En Galicia no hay información alguna sobre lo anterior. De hecho, lo único que pide la Xunta para estudiar la capacidad económica es un documento que acredite la última declaración de la renta o una certificación negativa expedida por la Agencia Tributaria, así como la posterior declaración de bienes patrimoniales.

En cambio, la adopción internacional tiene un coste muy alto. Aunque para Casilda Marta, madre adoptiva, “el coste de una vida no tiene precio, no se puede comparar con comprar un coche”. En general, adoptar a un menor en el extranjero puede variar entre los 10.000 a los 35.000 euros dependiendo del país. Por ejemplo, el coste total del contrato en China es de 16. 178 euros, mientras que en Vietnam asciende a 34.915 euros.

En resumen, la adopción es una medida de protección de la infancia por la que los menores desamparados pueden ser adoptados tanto a nivel nacional como internacional. Los procesos adoptivos son largos y complejos; se necesita mucha paciencia y tiempo. Pero, ante todo, no hay que olvidar que la adopción no es una transacción comercial, aunque sea importante disponer de recursos económicos.

PROCEDIMIENTO

Los menores son el punto de partida del proceso de adopción. Es necesario encontrar una familia acorde al niño o niña para poder satisfacer sus necesidades.

El procedimiento es similar en adopción nacional e internacional, aunque la segunda necesita un ofrecimiento más grande. Así, las personas interesadas en adoptar deben acudir a unas sesiones informativas, que se realizan en diferentes jefaturas territoriales, y facilitan información general sobre el tema. Una vez finalizadas, se les entrega a los asistentes un certificado y un formulario de preinscripción para el curso de formación.

El curso formativo tiene 3 sesiones, con 4 horas de duración cada una y es imprescindible para poder adoptar, ya que ayuda a las personas a afrontar el proceso adoptivo desde una perspectiva más realista, teniendo en cuenta las características del núcleo familiar, la edad y otros factores. Este posee una vigencia de 3 años.

A continuación, los adoptantes deben presentar un ofrecimiento de valoración de idoneidad acompañado de unos documentos específicos.

La solicitud tiene que entregarse en la Consellería de Política Social de la provincia a la que pertenezcan los adoptantes. En el caso de emigrantes gallegos con previsión de retorno, es fundamental justificar la residencia en el plazo de 1 año. Además, los ofrecimientos se valoran según el orden cronológico. Por otro lado, para la valoración de idoneidad, se realiza una entrevista y, al menos, una visita al domicilio. También se emplearán test psicológicos y psicotécnicos, sobre todo si el menor al que se pretende adoptar se trata de un niño o niña con alguna deficiencia.

Si la persona que se ofrece se declara idónea para adoptar, pasará a formar parte de una lista única a nivel autonómico. Si los adoptantes tienen más de 40 años, entrarán en una lista provincial. Cabe mencionar que las personas declaradas no idóneas, no podrán presentar una nueva solicitud hasta 3 años más tarde.

La última fase tiene lugar cuando el menor ya está seleccionado y la familia lo acepta. En ese momento, la Consellería de Política Social podrá delegar una guarda con fines de adopción, de un periodo de 1 año como máximo. Pasado ese periodo, mediante resolución social, se concederá la adopción plena.

SEGUIMIENTOS POST-ADOPTIVOS 

Después de adoptar, tanto la Consellería de Política Social como los OAA (Organismos Acreditados para la Adopción Internacional), deben llevar un seguimiento. En la adopción nacional, la familia adoptante redacta varios informes sobre la integración del menor y aporta diversas fotografías, relacionadas con el ámbito familiar, escolar, el ocio y el tiempo libre. Sin embargo, en la adopción internacional, el seguimiento post-adoptivo es más complejo y depende de los países.

En general, los procesos pre y post-adoptivos son fundamentales para diseñar un plan de vinculación y adaptación. Lo más importante es reflexionar sobre la maternidad y/o paternidad adoptiva antes y después de la adopción, ya que nunca se conocen todas las necesidades psicoadoptivas de los menores ni tampoco las posibles dificultades que pueden surgir en los procesos vinculares.

DATOS

Adoptar conlleva un largo proceso de espera, ya que cada vez hay más personas que se plantean adoptar y menos niños susceptibles a ser adoptados. Hasta el año 2004 los procesos eran bastante ágiles y la espera rondaba el año o año y medio, pero de repente, empieza a disminuir el número de acreditaciones en los países porque en algunos existe un colapso de expedientes. Además, la infancia, en algunas circunstancias, se encuentra en una situación de abandono sin declaratorias ni sentencias. Por lo tanto, no todos los niños que están en un orfanato se pueden dar en adopción, ya que la familia biológica los sigue visitando o no hay un procedimiento que concluya que verdaderamente no exista algún familiar que pueda hacerse cargo de ellos. Con todo, el factor que más influye en la disminución del número de adopciones es la creación de los programas de natalidad. Antes, se reproducían menores de una forma descontrolada, pero ahora ya no sucede, así que la infancia en abandono disminuye.

En Galicia, las provincias donde se realizan más guardas con fines de adopción son A Coruña y Pontevedra. De hecho, Lugo y Ourense van muy por detrás de las demás. Lo mismo sucede en adopción internacional. A Coruña y Pontevedra despuntan del resto de provincias.

De la misma forma, los organismos gallegos acreditados para la adopción internacional tramitan los expedientes de diversos países. En algunos es más fácil adoptar, ya que llevan creciendo durante años, pero otros permanecen estancados y no proporcionan, por el momento, ninguna información relacionada con la adopción.  

En conclusión, el número de adopciones ha disminuido respecto a años atrás. Las grandes crisis económicas y la pandemia del COVID–19 no han hecho mejorar la situación. La adopción se encuentra en una situación de abandono y las listas de espera cada vez son más grandes.  

ORGANIZACIONES

Las personas interesadas en adoptar deben acudir a las autoridades competentes o a los organismos acreditados para informarse. En España, las competencias en materia de protección de menores dependen de las Comunidades Autónomas. Así, en el territorio gallego, esto está regulado por la Dirección General de Familia, Infancia y Dinamización Demográfica de la Xunta de Galicia. Por tanto, las madres y padres que deseen adoptar deben dirigirse a las Jefaturas Territoriales de la Consellería de Política Social.

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En caso de querer adoptar a un menor con necesidades especiales, la Xunta de Galicia colabora con la Fundación Meniños en un programa, que sirve como acompañamiento y seguimiento de las adopciones, una vez realizadas. En este programa se incluyen niños mayores de 8 años, grupos de hermanos y menores con discapacidades psicológicas, físicas y sensoriales. También con trastornos de apego y daños por la historia de vida.

En cuanto a la adopción internacional, el procedimiento también depende de la Xunta, pero existen unos organismos acreditados que se encargan de los procedimientos más complejos como la legalización, la tramitación del expediente y la traducción de los documentos. Para garantizar la realización de los procesos de adopción internacional, en 1993 se aprobó el Convenio de la Haya, que fue ratificado en 1995, y cuyo objetivo es regular el sistema de cooperación en esta materia. 

CENTROS INTERMEDIARIOS EN LA ADOPCIÓN 

Según la Consellería de Política Social de la Xunta de Galicia existen un total de 13 centros orientados a la información y a la tramitación de los expedientes para la adopción nacional e internacional.

Con frecuencia, las asociaciones y organizaciones se crean debido a la urgente necesidad que existe por encontrar familias adoptantes acordes a los menores, ya que las instituciones no siempre son capaces de conseguirlo por si mismas. 

Sin embargo, todos los organismos relacionados con la adopción pretenden establecer vínculos con los agentes implicados, así como adquirir nuevos contactos nacionales e internacionales.

HISTORIAS PERSONALES

Aprender a no juzgar es uno de los retos más complicados del camino de la adopción. Es posible que, al tener varios datos inconexos y descontextualizados, se juzgue negativamente a los padres biológicos. No todas las personas que deciden renunciar a sus hijos son malos padres.

La existencia de unos padres biológicos dificulta el proceso de asimilación de la propia historia. La brecha que se puede crear entre la familia biológica y la madre o padre adoptivo es muy grande, por eso hay que tener especialmente cuidado con este tema.

Cristóbal Durán

Cristóbal Durán, fue adoptado a los 10 años en Bogotá. Desde muy pequeño, tuvo que pasar por diversas casas de acogida hasta ser adoptado. “El contacto con mis padres biológicos se vio limitado a dos visitas mensuales, pero poco a poco esas visitas se iban espaciando más en el tiempo, hasta que no me visitaron más” – explica. La adopción para él fue un cambio de vida, ya que nació en el seno de una familia desestructurada, en la que su madre se hacía cargo de cuatro hermanos y su padre tenía diversas adicciones. Esto produjo en Cristóbal graves problemas psicológicos: “era un chico tímido, con problemas para socializar y un carácter difícil de llevar” , asiente.

Aunque, historias como la de Cristóbal suelen ser de lo más común a la hora de adoptar, existen niños que fueron adoptados a una edad temprana. En su mayoría, estos no conocen a sus padres biológicos ni tampoco les causa interés.

Uxía García Marta

Uxía García Marta, fue adoptada con 9 días en Pontevedra y nunca optó por retomar el contacto con sus padres biológicos. De hecho, no le interesa saber nada sobre ellos. “Si han decidido que no forme parte de su vida, yo tampoco quiero pertenecer a la de ellos” , declara abiertamente.

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LA VOZ DE LOS ADOPTANTES

Para ser padres no es necesario crear un vínculo consanguíneo o biológico. La paternidad o maternidad no consiste en traer un niño al mundo, sino en amar, educar, cuidar y criar a ese menor.

Casilda Marta Cerqueiro

Casilda Marta Cerqueiro, no podía tener hijos, así que decidió adoptar. Cuando entregó los papeles tenía 30 años, pero no recibió a su niña hasta los 36. Ahora, 21 años más tarde, cuenta cómo fue la recogida de su hija Uxía:

Casilda soñaba con el momento de coger a su hija en brazos. Para ella fue todo un golpe de suerte, ya que no conseguía tener hijos y necesitaba compartir sus vivencias y conocimientos con alguien. 

No obstante, la historia de cada niño es diferente, pero todas tienen una característica en común: son niños desamparados que buscan protección y una familia que les de el cariño que necesitan. Por eso, adoptar supone en, muchos casos, un acto de buena fe muy deseado.